Por : El Papirri
Varios amigos me piden que escriba algo sobre la crisis ecuatoriana, van mis impresiones .El jueves 30-S queda como fecha trágica para el Ecuador, hoy se lloran 13 muertos, 274 heridos, aun no se tiene la cifra exacta de las victimas. Aquella mañana fui a trabajar con normalidad, redacté cartas, envíe mails laborales, saliendo a las 10:00 a una reunión en Casa de la Cultura Ecuatoriana para cerrar que nuestro IV Ciclo de Cine de Bolivia en Ecuador se va para 9 ciudades. Trepo a la Ecovia -un bus largo con carril propio, incomodo, sudoroso-de pronto frenada torpe, el chofer grita: tienen que bajarse, el bus de adelante fue asaltado¡ Brotamos a las calles desoladas, nos esparcimos temerosos, en la esquina dos morochos lo asaltaban a un tipo a puñetazos, ni un policía, 4 bancos atacados , cientos de almacenes saqueados, indicaba la radio. Entonces supe del levantamiento policial. Llame a mi esposa que despavorida emergía del Moll con sus bolsitas y un aire de tsunami. A medio día distingo en la tele al Presidente Correa que discurseaba en media sonrisa, Correa más sulfúrico, Correa se saca la corbata ante silbidos, protesta irritado. Estaba nada menos que dentro del principal Regimiento de la influyente policía quiteña, prácticamente solo, tratando de exponer la ley emitida, rodeado de intimidación. Estalla el caos, un gas le revienta en la cara, unos tipos le querían sacar la mascara de protección que su escasa seguridad trataba de ponerle. Con 22 puntos en la rodilla recientemente operada, el Presidente cojeaba en un cerco de gases, lo abucheaban, apenas respiraba. A las rastras trepa un milagroso cerco que daba al Hospital de Policías, ahí se nota la división de la revuelta, no todos los policías querían arrollarlo. Luego brota la marcha de rescate a la cabeza del Canciller Patiño con 6.000 ciudadanos recibidos por la policía con gases y balas. Al Canciller Patiño le abren la cabeza con un palo policial. Un joven muere con el cerebro despedazado de balas.
Es en aquel momento que el ejército decide intervenir y mandar a sus Grupos de seguridad para el rescate del Presidente Rafael Correa, revivido y prácticamente secuestrado en el Hospital Policial .A las 18:00 se inicia una balacera entre los rescatistas militares y los sublevados policías, caen varios muertos. A las 19.30 la Televisión Publica ecuatoriana es intervenida por civiles, se distingue a operadores del derechista ex Presidente Lucio Gutiérrez quien era constantemente vitoreado por los policías sediciosos. Los representantes de la derecha en la Asamblea ecuatoriana-en el peor momento- salen a pedir amnistía para los agresores solicitando la derogación de la ley del Servicio Publico causante del problema, que según los especialistas no es mala, es anti- prebendas. No era un problema salarial. Los policías ecuatorianos ganan 900 dólares de base desde que Correa esta en el gobierno, los capitanes 2.500, 3 veces más en estos 4 años. Sin embargo, muchos de ellos dispararon al pueblo sin piedad y mataron a condiscípulos. El rescate del Presidente fue de alto compromiso .Salio en medio de ráfagas, atormentado, directo al Palacio de Carondelet. A las 21.00 era recibido por una ingente manifestación de gentes en lágrimas. La energía le dio para discursear y dar entrevistas.
En la tarde del viernes 1-10, en Cancilleria de Quito, se reúnen los Cancilleres de la compacta UNASUR para dar apoyo al Gobierno ecuatoriano. El Canciller Patiño con 5 puntos en la cabeza suministra un informe detallado y propone un encuentro con el Presidente Correa a las 19.00 en el Palacio de Carondelet. El encuentro se realiza con 10 cancilleres de UNASUR serios, silenciosos, cada uno dando su apoyo al gobierno democrático. Muy cerca de mis ojos, Correa define el asunto como intento de Golpe de Estado e intento de magnicidio. En medio de las palabras, traquetea, la lágrima se le introduce en el corazón al recordar que al salir del Hospital Policial un guardia le cede su chaleco antibalas, Correa sube al auto con el chaleco puesto, las ráfagas destrozan los vidrios, un balazo perfora el pulmón de aquel resguardo heroico que cae fulminado. Hay un descerebrado, otro hemipléjico, se lamenta el Presidente. A las 21.00 los Cancilleres se paran a abrazarlo, solidarios con el valiente Presidente Rafael Correa que frena al imperialismo, aumenta salarios, construye carreteras, expulsa a las bases yankees de territorio ecuatoriano, forja una reingeniería económica beneficiando a los más pobres, combate la deuda externa. Por otro lado, las calles citadinas y dirigentes indígenas lo acusan de soberbio. Es posible (ese carácter suyo de la costa guayaquileña a veces fastidia), pero no se escuchan acusaciones de corrupto y entreguista. La derecha troglodita ecuatoriana se
quiso aprovechar- a la mala- de un problema domestico generando casi una guerra civil. Los ángeles (humanos y espirituales) protegieron al Presidente Correa que quedó con 5 balazos en su auto y un puñal en el alma que lo sufrirá hasta el final de sus días.
domingo, 10 de octubre de 2010
miércoles, 6 de octubre de 2010
HUMOR RACISTA
Por: El Papirri
Los años 2006,2007 y 2008 sufrí bastante por este asunto de las expresiones racistas en las calles, en los medios, en los teatros, la mayoría de ellas referidas a “indio e mierda” y dirigidas al Presidente Evo. Se volvió triste para mí ir a dar conciertos en Santa Cruz, mientras esperaba la prueba de sonido en el hotel, prendía la tele y empezaban los insultos al colla e mierda, o sea a mí, que acababa de llegar a tocárselos, a divertirlos, a sensibilizarnos. En el boliche-era un buen lugar, digamos de clase media alta cruceña donde trabajé por 15 años dando recitales- empezaban a llegar los comensales, al verme blancon desplegaban la lengua reclamando que los indios de mierda se estaban entrando hasta la hacienda de papá. El taxista afirmaba-sin conocerme- que yo era de Tarija, que tenemoj que hacer otro paij puej y voltearlo al indio y mierda. Una vez no pude mas y le dije oiga porque Ud. no se mira al espejo con su cara de sirionó? Frenó en seco y me saco a empujones del auto con guitarringa y todo.
Otra vez fui contratado para tocar en medio de la función de Chaplin Show, una empresa de humor hecha por collas cochabambinos y orureños, prospera, en pleno Equipetrol. Antes de salir a escena me vino nauseas por los chistes come collas, donde el indio era una bestia, el colla un burro, las carcajadas salpicaban whisky importado como parte de un circo romano. Salí a escena de mal humor, sin éxito alguno. El asunto rebalsó cuando en otro boliche de trovadores un cruceño estiró la mano y me tapo la guitarra diciéndome que tenía que cantar Viva Santa Cruz, nuestro himno ¡ escupía sulfúrico. Le dije que yo solo sabía dos himnos, el de Bolivia y el de mi colegio, que no sabía tocar aquella canción compuesta por el orureño Gilberto Rojas. En el entretiempo el susodicho ingresó al camerino con varios alterados diciendo colla y mierda y que no me dejarían tocar si no interpretaba música cruceña. Las que más agredían eran sus bellas mujeres. Decidí retirarme al hotel y no volver a tocar en Santa Cruz hasta que los aires racistas y violentos dejaran de contaminar, o sea hasta hoy.
En el 2008 acepté una oferta laboral de la compañía de humor Tralala Show, cuatro meses de funciones con un solo día de descanso a la semana, tanda y noche y un excelente salario. Me dieron un sketch con una actriz que hacia de limonera potosina antes de que cantemos juntos la canción Bien le cascaremos. Al leer el guión me sentí mal, me acorde de mi comadre Cornelia Veramenti del Grupo Norte Potosí. Yo tenia que actuar del k’arita que la había embarazado- y por lo tanto violado- y decir como pues, como pues, yo no he sido. Entonces le dije a la directora que no haría ese papel solicitando otro guión. Inteligente, me desafió a que yo hiciera el guión, entonces vino mi primera experiencia creando un sketch interesante donde la limonera se expresaba de manera racista contra mi, llena de prejuicio gracioso y al final superábamos el entredicho pues la canción que le gustaba había sido compuesta por el blancon. La limonera era una excelente actriz, Marianela Molina Travesi. De lo que no pude librarme en esta gira fue del sentimiento de asfixia cuando desde bambalinas escuchaba como otra actriz decía que el Presidente Morales debería ser entrevistado en Animal Planet.
No es necesario vilipendiar a nadie para hacer reír. No es necesario humillar al prójimo para generar carcajadas. Llegó la hora de que varios humoristas bolivianos replanteen la cosa, se serenen y dejen de humillar a las abarcas, a la hoja de coca, a lo indígena. Será el fin del humor colonial ? No creo, son estancias perdurables. Este momento debería ser mas bien un desafío para que de manera creativa se traten de equilibrar los mensajes escénicos y desarrollar una comedia que nos refleje sin necesidad de avasallar al otro; reír con alegría genuina, con sorpresa de niños, con inteligencia y sutileza sin
necesidad de mierdear a nadie. Ni en la calle, ni en la radio, ni en el escenario. Si no, van a generar la respuesta del otro extremo con el humor anti-k’ara que me va hacer renegar de nuevo y yo solo quiero reír, che.
Los años 2006,2007 y 2008 sufrí bastante por este asunto de las expresiones racistas en las calles, en los medios, en los teatros, la mayoría de ellas referidas a “indio e mierda” y dirigidas al Presidente Evo. Se volvió triste para mí ir a dar conciertos en Santa Cruz, mientras esperaba la prueba de sonido en el hotel, prendía la tele y empezaban los insultos al colla e mierda, o sea a mí, que acababa de llegar a tocárselos, a divertirlos, a sensibilizarnos. En el boliche-era un buen lugar, digamos de clase media alta cruceña donde trabajé por 15 años dando recitales- empezaban a llegar los comensales, al verme blancon desplegaban la lengua reclamando que los indios de mierda se estaban entrando hasta la hacienda de papá. El taxista afirmaba-sin conocerme- que yo era de Tarija, que tenemoj que hacer otro paij puej y voltearlo al indio y mierda. Una vez no pude mas y le dije oiga porque Ud. no se mira al espejo con su cara de sirionó? Frenó en seco y me saco a empujones del auto con guitarringa y todo.
Otra vez fui contratado para tocar en medio de la función de Chaplin Show, una empresa de humor hecha por collas cochabambinos y orureños, prospera, en pleno Equipetrol. Antes de salir a escena me vino nauseas por los chistes come collas, donde el indio era una bestia, el colla un burro, las carcajadas salpicaban whisky importado como parte de un circo romano. Salí a escena de mal humor, sin éxito alguno. El asunto rebalsó cuando en otro boliche de trovadores un cruceño estiró la mano y me tapo la guitarra diciéndome que tenía que cantar Viva Santa Cruz, nuestro himno ¡ escupía sulfúrico. Le dije que yo solo sabía dos himnos, el de Bolivia y el de mi colegio, que no sabía tocar aquella canción compuesta por el orureño Gilberto Rojas. En el entretiempo el susodicho ingresó al camerino con varios alterados diciendo colla y mierda y que no me dejarían tocar si no interpretaba música cruceña. Las que más agredían eran sus bellas mujeres. Decidí retirarme al hotel y no volver a tocar en Santa Cruz hasta que los aires racistas y violentos dejaran de contaminar, o sea hasta hoy.
En el 2008 acepté una oferta laboral de la compañía de humor Tralala Show, cuatro meses de funciones con un solo día de descanso a la semana, tanda y noche y un excelente salario. Me dieron un sketch con una actriz que hacia de limonera potosina antes de que cantemos juntos la canción Bien le cascaremos. Al leer el guión me sentí mal, me acorde de mi comadre Cornelia Veramenti del Grupo Norte Potosí. Yo tenia que actuar del k’arita que la había embarazado- y por lo tanto violado- y decir como pues, como pues, yo no he sido. Entonces le dije a la directora que no haría ese papel solicitando otro guión. Inteligente, me desafió a que yo hiciera el guión, entonces vino mi primera experiencia creando un sketch interesante donde la limonera se expresaba de manera racista contra mi, llena de prejuicio gracioso y al final superábamos el entredicho pues la canción que le gustaba había sido compuesta por el blancon. La limonera era una excelente actriz, Marianela Molina Travesi. De lo que no pude librarme en esta gira fue del sentimiento de asfixia cuando desde bambalinas escuchaba como otra actriz decía que el Presidente Morales debería ser entrevistado en Animal Planet.
No es necesario vilipendiar a nadie para hacer reír. No es necesario humillar al prójimo para generar carcajadas. Llegó la hora de que varios humoristas bolivianos replanteen la cosa, se serenen y dejen de humillar a las abarcas, a la hoja de coca, a lo indígena. Será el fin del humor colonial ? No creo, son estancias perdurables. Este momento debería ser mas bien un desafío para que de manera creativa se traten de equilibrar los mensajes escénicos y desarrollar una comedia que nos refleje sin necesidad de avasallar al otro; reír con alegría genuina, con sorpresa de niños, con inteligencia y sutileza sin
necesidad de mierdear a nadie. Ni en la calle, ni en la radio, ni en el escenario. Si no, van a generar la respuesta del otro extremo con el humor anti-k’ara que me va hacer renegar de nuevo y yo solo quiero reír, che.
CON DON WALTER SOLON ROMERO
Por: El Papirri
Había ganado un examen de meritos para ser Director del Taller de Música de la UMSA, era abril de 1986.Ingreso por vez primera al solitario predio, abro un ropero y me caen a la cabeza tarkas, mohoceños y sicuris. Averiguo, pertenecían a la Orquesta de Instrumentos Nativos que había fundado Cergio Prudencio como parte de ese Taller en 1979, lo ubico, instauramos como primera actividad un Curso de Instrumentos Nativos que lo dicto con lucidez y que empezaría a restablecer el proyecto de la Orquesta suspendido por el golpe de García Meza. Las actividades del Taller de Música eran febriles, apuntaban a investigar, difundir y crear simultáneamente. Entonces, surge un curso de guión en canal 13 TVU, allí conozco a Iván Rodrigo, productor del canal quien me plantea musicalizar un Video sobre el mural que pintaba aquellos días Don Walter Solon Romero en el Salón de Honor de la UMSA, el video se llamaba Enigma de Fulgor con la actuación de David Mondacca y Norma Merlo. Acepto el reto.
A la sazón, voy a conocer al muralista quien me recibe en su estudio de la Av. Ecuador de La Paz, tan amable, humilde y respetuoso mostrándome magnificas obras que mandaría a Europa. En 1986 la democracia florecía pero se secaba rápidamente por el 21060, la corrupción mirista defraudaba, Don Walter- firme en su ideología- se atoraba por esto. Para imbuirme seguí al maestro unos días mientras pintaba el mural trepado en sus caballetes mágicos, con su mandil sopleteado de oleos. El mural era dramático, como la historia del país. Compuse la banda sonora con los primeros hervores de los instrumentos nativos en mi cabeza, decidiendo crear como final un huayño potosino de esperanza, homenaje al pintor también potosino. Entonces fui a la peña Naira y me introduje al camerino del grupo Norte Potosí quienes me miraron rarito, les explique el proyecto, grabe en cassete sus ensayos que motivaron el nacimiento de un sentido huayño: “La Esperanza esta prendida”. Antes de grabarlo en los tétricos estudios de Heriba los músicos vinieron con sus chalequitos multicolores de Llallagua a mi dpto a tomarme examen, cambiaron un par de notas, repasaron y grabamos de sopetón con la voz cristalina de la Cornelia Veramenti, los charangos metálicos del Ruben Porco y Pablito Veizaga. Recuerdo que el huayñito en sus primeras estrofas decía: cantaremos a la vida/aunque el patrón no lo quiera/ la esperanza esta prendida/nacen flores de las piedras/polleras infladas/jardines de mantas/lunas perfumadas /son las barricadas/.La música anunciaba el exitoso “Bien le cascaremos” de 1994.
Semanas después nos avisaron que habíamos ganado el entonces acreditado concurso de video Llama de Plata a la mejor banda sonora. Cuando me entregaron el trofeo de la llamita me acompañó Don Walter, mi padre había fallecido semanas antes .Entonces me acostumbre a visitarle en su estudio, a tomar café en jarro con marraqueta y quesito Kollana, a cambiar discos con el Waltico Junior- melómano asombroso- y apoyar con canciones a su esposa en las campañas por encontrar a un hijo desparecido en la dictadura de Banzer. Luego me fui al Japón y allí encontré a sus Quijotes en la Universidad de Kyushu. Nunca más lo abrace.
Ayer me topé con el Ivan Rodrigo en un moll, se había vuelto un quiteño gordito total, me saludó con las cejas. Mi alegría colisiono con su parquedad. Desde aquella época está por aquí, le pregunté sobre el video, dijo que le habían robado todos los videos de su casa. Y parece que sus recuerdos también. No quedamos en vernos. La verdad me interesa saber de la canción más que del video, que era bastante regular. Donde estará aquel huayño? Donde se quedan las canciones rezagadas? Con que derecho las olvidamos? Para que las hacemos si no se cantaran mas? Si no se alojaran en los
corazones de la gente ? Que ingratitud, che¡ mejor un día de estos iré por la Fundación Solon para preguntar si tienen aquel canto de esperanza. Y a rezar una oración a las cenizas de Don Walter, maestro sincero, caballero quijote, lucido anunciador de las nuevas épocas.
Había ganado un examen de meritos para ser Director del Taller de Música de la UMSA, era abril de 1986.Ingreso por vez primera al solitario predio, abro un ropero y me caen a la cabeza tarkas, mohoceños y sicuris. Averiguo, pertenecían a la Orquesta de Instrumentos Nativos que había fundado Cergio Prudencio como parte de ese Taller en 1979, lo ubico, instauramos como primera actividad un Curso de Instrumentos Nativos que lo dicto con lucidez y que empezaría a restablecer el proyecto de la Orquesta suspendido por el golpe de García Meza. Las actividades del Taller de Música eran febriles, apuntaban a investigar, difundir y crear simultáneamente. Entonces, surge un curso de guión en canal 13 TVU, allí conozco a Iván Rodrigo, productor del canal quien me plantea musicalizar un Video sobre el mural que pintaba aquellos días Don Walter Solon Romero en el Salón de Honor de la UMSA, el video se llamaba Enigma de Fulgor con la actuación de David Mondacca y Norma Merlo. Acepto el reto.
A la sazón, voy a conocer al muralista quien me recibe en su estudio de la Av. Ecuador de La Paz, tan amable, humilde y respetuoso mostrándome magnificas obras que mandaría a Europa. En 1986 la democracia florecía pero se secaba rápidamente por el 21060, la corrupción mirista defraudaba, Don Walter- firme en su ideología- se atoraba por esto. Para imbuirme seguí al maestro unos días mientras pintaba el mural trepado en sus caballetes mágicos, con su mandil sopleteado de oleos. El mural era dramático, como la historia del país. Compuse la banda sonora con los primeros hervores de los instrumentos nativos en mi cabeza, decidiendo crear como final un huayño potosino de esperanza, homenaje al pintor también potosino. Entonces fui a la peña Naira y me introduje al camerino del grupo Norte Potosí quienes me miraron rarito, les explique el proyecto, grabe en cassete sus ensayos que motivaron el nacimiento de un sentido huayño: “La Esperanza esta prendida”. Antes de grabarlo en los tétricos estudios de Heriba los músicos vinieron con sus chalequitos multicolores de Llallagua a mi dpto a tomarme examen, cambiaron un par de notas, repasaron y grabamos de sopetón con la voz cristalina de la Cornelia Veramenti, los charangos metálicos del Ruben Porco y Pablito Veizaga. Recuerdo que el huayñito en sus primeras estrofas decía: cantaremos a la vida/aunque el patrón no lo quiera/ la esperanza esta prendida/nacen flores de las piedras/polleras infladas/jardines de mantas/lunas perfumadas /son las barricadas/.La música anunciaba el exitoso “Bien le cascaremos” de 1994.
Semanas después nos avisaron que habíamos ganado el entonces acreditado concurso de video Llama de Plata a la mejor banda sonora. Cuando me entregaron el trofeo de la llamita me acompañó Don Walter, mi padre había fallecido semanas antes .Entonces me acostumbre a visitarle en su estudio, a tomar café en jarro con marraqueta y quesito Kollana, a cambiar discos con el Waltico Junior- melómano asombroso- y apoyar con canciones a su esposa en las campañas por encontrar a un hijo desparecido en la dictadura de Banzer. Luego me fui al Japón y allí encontré a sus Quijotes en la Universidad de Kyushu. Nunca más lo abrace.
Ayer me topé con el Ivan Rodrigo en un moll, se había vuelto un quiteño gordito total, me saludó con las cejas. Mi alegría colisiono con su parquedad. Desde aquella época está por aquí, le pregunté sobre el video, dijo que le habían robado todos los videos de su casa. Y parece que sus recuerdos también. No quedamos en vernos. La verdad me interesa saber de la canción más que del video, que era bastante regular. Donde estará aquel huayño? Donde se quedan las canciones rezagadas? Con que derecho las olvidamos? Para que las hacemos si no se cantaran mas? Si no se alojaran en los
corazones de la gente ? Que ingratitud, che¡ mejor un día de estos iré por la Fundación Solon para preguntar si tienen aquel canto de esperanza. Y a rezar una oración a las cenizas de Don Walter, maestro sincero, caballero quijote, lucido anunciador de las nuevas épocas.
martes, 21 de septiembre de 2010
MIS 50 AÑOS
Por: El Papirri
Hice todo lo posible para no llegar. Me esforcé triturando hígado, tripas y cuore. Y ahora que llega mi cumple 50 me siento reluciente: por fin no tendré complejos por la panza que cargo, por las arrugas de higo, por las canas que brotan sin medida ni clemencia, por los dientes liwis, por los ojos nublados, por el trago que no acepto. Mi vida atravesó períodos esenciales. Los primeros cuatro años dicen que galoparon suaves en residencias diplomáticas hasta que la Revolución Nacional cayó. Con Barrientos llegaron 16 años de dictaduras, mi padre siempre perseguido me volvió especialista en termos y frazadas, los allanamientos hasta ahora pueblan mis pesadillas. A mi madre le fue germinando un cáncer funesto, concertista eximia que escribía a pulso las suites de Bach, el tumor le paralizo el brazo izquierdo. A mis trece años tocaba paradito a su lado supliendo la mano inflamada frente a cientos de alumnos de la Escuela de Folklore, ese dúo mantenía la casa. Con la muerte de Anita brotó un vacío espantoso, me agarre de las canciones de Sui generis y Silvio, de la lucha por la democracia, de mi barrio, del futbol y del trago. Luego García Meza nos “becó” a México, mi padre ya anciano no soporto el D.F y se quedo en Lima, con mi hermano tratamos de salir del hambre. Quise estudiar música y me aburrí en el tercer año. Por suerte nacieron mis primeras canciones de amor, desamor e ilusiones sociales. Al retornar del destierro me volví star provinciano de la nueva canción, tuve que trabajar en algunos oficios, funcionario de la universidad, docente del conservatorio, inaugurando un método de alfabetización musical en base a la música aymara que deje en medio camino. Grabe discos con ambición de principiante, siempre explotado por los sellos discográficos. Me case, fui feliz, aterrice en el Japón, volví solo a seguir haciendo canciones. Ya con 30 abriles en los ’90 conocí el éxito con el hit Bien le cascaremos que me llevo de cantina en cantina, de la televisión a la radio, hotel dulce hotel. Trate de generar identidad en las canciones y de plantear sorpresas en las músicas. Intente hacer espectáculos post modernos inaugurando lo plurinacional y la recuperación del habla aymara urbana: un chenk’o total. Me divorcie dedicándome más a las bartolas. Fui funcionario municipal cultural durante una década aprendiendo gestión cultural en la cancha, sin mamadas académicas. Compuse la mamada y me reí mucho. Estuve un año en el país del poder y caí de bruces al piso levantándome por octava vez como tigre herido gracias al barrio, la música y las cervezas. Soporte prejuicios. Alenté estigmas. Me enamore como foca, hice demasiado el amor concurrentemente. Con el digito cuatro fui padre biológico, conocí el mundo con la música, mi guitarra se escucho en Teatros de Londres, Tokio, Nueva York, Madrid, Washington, Zurich, PyonYang, Lima, Santiago, Montevideo, México, Río.
Por tanto lío, caí enfermo y ahora cumplo 50 otra vez en las oficinas de gestión cultural consiguiendo auspiciadores para artistas ajenos. Recuperé la fe en los cambios sociales, recuperé la fe en el amor casandome de nuevo, recuperé la fe. A veces toco la guitarra y me riñen por que soy funcionario. Tengo cuatro amigos y dos amigas que son mis ex amantes. La gente me recuerda con simpatía, otros no tanto. No tengo enemigos, tengo envidiosos. En estos cincuenta años, medio siglo de milagros, agradezco haber tenido un barrio, una ciudad vital, ideales que no se venden, la herencia musical de mi madre y el legado de dignidad de mi papa. Pido disculpas a los que no se acuerdan de mí porque yo tampoco me acuerdo de ellos. No le debo nada a nadie. Tal vez descargos a ex amores que no comprendí, mujeres inteligentes que soportaron mi perpetua inmadurez. Espero cumplir mínimo una década más porque después de esto no hay nada, solo el recuerdo de algunos cuando están medio yucas. Quiero ver más el cielo, respirar
estrellas, tirarme al agua pelado, comer mandarinas frente al mar, embriagarme de Carolina. Un poco de aplausos no caen mal .Y cascarle esta bajada irreversible con decoro, como en aquella bicicleta de mi infancia radiante en el pasaje Guachalla de Sopocachi. Salud, Papirri¡ libertad, Manuel¡ Te felicito que no te hayas muerto y que tu corazón todavía renueve el derecho a la sorpresa y a la ternura en estos cuarentaydiez.
Kitu.18 de septiembre 2010
Hice todo lo posible para no llegar. Me esforcé triturando hígado, tripas y cuore. Y ahora que llega mi cumple 50 me siento reluciente: por fin no tendré complejos por la panza que cargo, por las arrugas de higo, por las canas que brotan sin medida ni clemencia, por los dientes liwis, por los ojos nublados, por el trago que no acepto. Mi vida atravesó períodos esenciales. Los primeros cuatro años dicen que galoparon suaves en residencias diplomáticas hasta que la Revolución Nacional cayó. Con Barrientos llegaron 16 años de dictaduras, mi padre siempre perseguido me volvió especialista en termos y frazadas, los allanamientos hasta ahora pueblan mis pesadillas. A mi madre le fue germinando un cáncer funesto, concertista eximia que escribía a pulso las suites de Bach, el tumor le paralizo el brazo izquierdo. A mis trece años tocaba paradito a su lado supliendo la mano inflamada frente a cientos de alumnos de la Escuela de Folklore, ese dúo mantenía la casa. Con la muerte de Anita brotó un vacío espantoso, me agarre de las canciones de Sui generis y Silvio, de la lucha por la democracia, de mi barrio, del futbol y del trago. Luego García Meza nos “becó” a México, mi padre ya anciano no soporto el D.F y se quedo en Lima, con mi hermano tratamos de salir del hambre. Quise estudiar música y me aburrí en el tercer año. Por suerte nacieron mis primeras canciones de amor, desamor e ilusiones sociales. Al retornar del destierro me volví star provinciano de la nueva canción, tuve que trabajar en algunos oficios, funcionario de la universidad, docente del conservatorio, inaugurando un método de alfabetización musical en base a la música aymara que deje en medio camino. Grabe discos con ambición de principiante, siempre explotado por los sellos discográficos. Me case, fui feliz, aterrice en el Japón, volví solo a seguir haciendo canciones. Ya con 30 abriles en los ’90 conocí el éxito con el hit Bien le cascaremos que me llevo de cantina en cantina, de la televisión a la radio, hotel dulce hotel. Trate de generar identidad en las canciones y de plantear sorpresas en las músicas. Intente hacer espectáculos post modernos inaugurando lo plurinacional y la recuperación del habla aymara urbana: un chenk’o total. Me divorcie dedicándome más a las bartolas. Fui funcionario municipal cultural durante una década aprendiendo gestión cultural en la cancha, sin mamadas académicas. Compuse la mamada y me reí mucho. Estuve un año en el país del poder y caí de bruces al piso levantándome por octava vez como tigre herido gracias al barrio, la música y las cervezas. Soporte prejuicios. Alenté estigmas. Me enamore como foca, hice demasiado el amor concurrentemente. Con el digito cuatro fui padre biológico, conocí el mundo con la música, mi guitarra se escucho en Teatros de Londres, Tokio, Nueva York, Madrid, Washington, Zurich, PyonYang, Lima, Santiago, Montevideo, México, Río.
Por tanto lío, caí enfermo y ahora cumplo 50 otra vez en las oficinas de gestión cultural consiguiendo auspiciadores para artistas ajenos. Recuperé la fe en los cambios sociales, recuperé la fe en el amor casandome de nuevo, recuperé la fe. A veces toco la guitarra y me riñen por que soy funcionario. Tengo cuatro amigos y dos amigas que son mis ex amantes. La gente me recuerda con simpatía, otros no tanto. No tengo enemigos, tengo envidiosos. En estos cincuenta años, medio siglo de milagros, agradezco haber tenido un barrio, una ciudad vital, ideales que no se venden, la herencia musical de mi madre y el legado de dignidad de mi papa. Pido disculpas a los que no se acuerdan de mí porque yo tampoco me acuerdo de ellos. No le debo nada a nadie. Tal vez descargos a ex amores que no comprendí, mujeres inteligentes que soportaron mi perpetua inmadurez. Espero cumplir mínimo una década más porque después de esto no hay nada, solo el recuerdo de algunos cuando están medio yucas. Quiero ver más el cielo, respirar
estrellas, tirarme al agua pelado, comer mandarinas frente al mar, embriagarme de Carolina. Un poco de aplausos no caen mal .Y cascarle esta bajada irreversible con decoro, como en aquella bicicleta de mi infancia radiante en el pasaje Guachalla de Sopocachi. Salud, Papirri¡ libertad, Manuel¡ Te felicito que no te hayas muerto y que tu corazón todavía renueve el derecho a la sorpresa y a la ternura en estos cuarentaydiez.
Kitu.18 de septiembre 2010
CON DON WALTER SOLON ROMERO
Por: El Papirri
Había ganado un examen de meritos para ser Director del Taller de Música de la UMSA, era abril de 1986.Ingreso por vez primera al solitario predio, abro un ropero y me caen a la cabeza tarkas, mohoceños y sicuris. Averiguo, pertenecían a la Orquesta de Instrumentos Nativos que había fundado Cergio Prudencio como parte de ese Taller en 1979, lo ubico, instauramos como primera actividad un Curso de Instrumentos Nativos que lo dicto con lucidez y que empezaría a restablecer el proyecto de la Orquesta suspendido por el golpe de García Meza. Las actividades del Taller de Música eran febriles, apuntaban a investigar, difundir y crear simultáneamente. Entonces, surge un curso de guión en canal 13 TVU, allí conozco a Iván Rodrigo, productor del canal quien me plantea musicalizar un Video sobre el mural que pintaba aquellos días Don Walter Solon Romero en el Salón de Honor de la UMSA, el video se llamaba Enigma de Fulgor con la actuación de David Mondacca y Norma Merlo. Acepto el reto.
A la sazón, voy a conocer al muralista quien me recibe en su estudio de la Av. Ecuador de La Paz, tan amable, humilde y respetuoso mostrándome magnificas obras que mandaría a Europa. En 1986 la democracia florecía pero se secaba rápidamente por el 21060, la corrupción mirista defraudaba, Don Walter- firme en su ideología- se atoraba por esto. Para imbuirme seguí al maestro unos días mientras pintaba el mural trepado en sus caballetes mágicos, con su mandil sopleteado de oleos. El mural era dramático, como la historia del país. Compuse la banda sonora con los primeros hervores de los instrumentos nativos en mi cabeza, decidiendo crear como final un huayño potosino de esperanza, homenaje al pintor también potosino. Entonces fui a la peña Naira y me introduje al camerino del grupo Norte Potosí quienes me miraron rarito, les explique el proyecto, grabe en cassete sus ensayos que motivaron el nacimiento de un sentido huayño: “La Esperanza esta prendida”. Antes de grabarlo en los tétricos estudios de Heriba los músicos vinieron con sus chalequitos multicolores de Llallagua a mi dpto a tomarme examen, cambiaron un par de notas, repasaron y grabamos de sopetón con la voz cristalina de la Cornelia Veramenti, los charangos metálicos del Ruben Porco y Pablito Veizaga. Recuerdo que el huayñito en sus primeras estrofas decía: cantaremos a la vida/aunque el patrón no lo quiera/ la esperanza esta prendida/nacen flores de las piedras/polleras infladas/jardines de mantas/lunas perfumadas /son las barricadas/.La música anunciaba el exitoso “Bien le cascaremos” de 1994.
Semanas después nos avisaron que habíamos ganado el entonces acreditado concurso de video Llama de Plata a la mejor banda sonora. Cuando me entregaron el trofeo de la llamita me acompañó Don Walter, mi padre había fallecido semanas antes .Entonces me acostumbre a visitarle en su estudio, a tomar café en jarro con marraqueta y quesito Kollana, a cambiar discos con el Waltico Junior- melómano asombroso- y apoyar con canciones a su esposa en las campañas por encontrar a un hijo desparecido en la dictadura de Banzer. Luego me fui al Japón y allí encontré a sus Quijotes en la Universidad de Kyushu. Nunca más lo abrace.
Ayer me topé con el Ivan Rodrigo en un moll, se había vuelto un quiteño gordito total, me saludó con las cejas. Mi alegría colisiono con su parquedad. Desde aquella época está por aquí, le pregunté sobre el video, dijo que le habían robado todos los videos de su casa. Y parece que sus recuerdos también. No quedamos en vernos. La verdad me interesa saber de la canción más que del video, que era bastante regular. Donde estará aquel huayño? Donde se quedan las canciones rezagadas? Con que derecho las olvidamos? Para que las hacemos si no se cantaran mas? Si no se alojaran en los
corazones de la gente ? Que ingratitud, che¡ mejor un día de estos iré por la Fundación Solon para preguntar si tienen aquel canto de esperanza. Y a rezar una oración a las cenizas de Don Walter, maestro sincero, caballero quijote, lucido anunciador de las nuevas épocas.
Por: El Papirri
Había ganado un examen de meritos para ser Director del Taller de Música de la UMSA, era abril de 1986.Ingreso por vez primera al solitario predio, abro un ropero y me caen a la cabeza tarkas, mohoceños y sicuris. Averiguo, pertenecían a la Orquesta de Instrumentos Nativos que había fundado Cergio Prudencio como parte de ese Taller en 1979, lo ubico, instauramos como primera actividad un Curso de Instrumentos Nativos que lo dicto con lucidez y que empezaría a restablecer el proyecto de la Orquesta suspendido por el golpe de García Meza. Las actividades del Taller de Música eran febriles, apuntaban a investigar, difundir y crear simultáneamente. Entonces, surge un curso de guión en canal 13 TVU, allí conozco a Iván Rodrigo, productor del canal quien me plantea musicalizar un Video sobre el mural que pintaba aquellos días Don Walter Solon Romero en el Salón de Honor de la UMSA, el video se llamaba Enigma de Fulgor con la actuación de David Mondacca y Norma Merlo. Acepto el reto.
A la sazón, voy a conocer al muralista quien me recibe en su estudio de la Av. Ecuador de La Paz, tan amable, humilde y respetuoso mostrándome magnificas obras que mandaría a Europa. En 1986 la democracia florecía pero se secaba rápidamente por el 21060, la corrupción mirista defraudaba, Don Walter- firme en su ideología- se atoraba por esto. Para imbuirme seguí al maestro unos días mientras pintaba el mural trepado en sus caballetes mágicos, con su mandil sopleteado de oleos. El mural era dramático, como la historia del país. Compuse la banda sonora con los primeros hervores de los instrumentos nativos en mi cabeza, decidiendo crear como final un huayño potosino de esperanza, homenaje al pintor también potosino. Entonces fui a la peña Naira y me introduje al camerino del grupo Norte Potosí quienes me miraron rarito, les explique el proyecto, grabe en cassete sus ensayos que motivaron el nacimiento de un sentido huayño: “La Esperanza esta prendida”. Antes de grabarlo en los tétricos estudios de Heriba los músicos vinieron con sus chalequitos multicolores de Llallagua a mi dpto a tomarme examen, cambiaron un par de notas, repasaron y grabamos de sopetón con la voz cristalina de la Cornelia Veramenti, los charangos metálicos del Ruben Porco y Pablito Veizaga. Recuerdo que el huayñito en sus primeras estrofas decía: cantaremos a la vida/aunque el patrón no lo quiera/ la esperanza esta prendida/nacen flores de las piedras/polleras infladas/jardines de mantas/lunas perfumadas /son las barricadas/.La música anunciaba el exitoso “Bien le cascaremos” de 1994.
Semanas después nos avisaron que habíamos ganado el entonces acreditado concurso de video Llama de Plata a la mejor banda sonora. Cuando me entregaron el trofeo de la llamita me acompañó Don Walter, mi padre había fallecido semanas antes .Entonces me acostumbre a visitarle en su estudio, a tomar café en jarro con marraqueta y quesito Kollana, a cambiar discos con el Waltico Junior- melómano asombroso- y apoyar con canciones a su esposa en las campañas por encontrar a un hijo desparecido en la dictadura de Banzer. Luego me fui al Japón y allí encontré a sus Quijotes en la Universidad de Kyushu. Nunca más lo abrace.
Ayer me topé con el Ivan Rodrigo en un moll, se había vuelto un quiteño gordito total, me saludó con las cejas. Mi alegría colisiono con su parquedad. Desde aquella época está por aquí, le pregunté sobre el video, dijo que le habían robado todos los videos de su casa. Y parece que sus recuerdos también. No quedamos en vernos. La verdad me interesa saber de la canción más que del video, que era bastante regular. Donde estará aquel huayño? Donde se quedan las canciones rezagadas? Con que derecho las olvidamos? Para que las hacemos si no se cantaran mas? Si no se alojaran en los
corazones de la gente ? Que ingratitud, che¡ mejor un día de estos iré por la Fundación Solon para preguntar si tienen aquel canto de esperanza. Y a rezar una oración a las cenizas de Don Walter, maestro sincero, caballero quijote, lucido anunciador de las nuevas épocas.
viernes, 10 de septiembre de 2010
EN LA FOCH
Por: El Papirri
La Foch es el territorio de la bohemia de Quito. Se llama así porque cruza el divertido territorio la avenida del Mariscal Foch, que quien será. Voy de mes en cuando, llevando visitas bolivianas y siempre me atiende Milton Melgar, un mesero mariquita que es un chiste. Hay que ir de 19:00 a 21:00 porque dan dos por uno. A partir de las 21.00 la cosa se pone pesada, colombianos volteadores y cubanos pro Miami vigilan como sacarte la cresta.
Una noche hemos ido con el Jorge Barron, ingeñero nacional, amigo de aaantes, del exilio mexicano garciamezista, quien llegó para un seminario. Nos sentamos, cuando emprende el informe de novedades me toca el hombro de la mesa de atrás un gordito de bigotes que dice: Ud. es el bien le cascaremos? Si…digo, tartamudo. La señora que le acompaña se para, Ayy, lo vimos actuar en Santa Cruz, en Tapecua… Siéntese un ratito, Donde toca en Quito? queremos ir a verlo, dice el señor, A mi me encanta esa canción suya de las rimas, dice la señora, Yo soy gerente de banco (me da su tarjeta), soy uruguayo, me gusta su guitarra, cualquier cosa… no se olvide, nos avisa donde toca. Despedida amable.
Vuelvo a la mesa, cuando el Barron quiere empezar novedades bolivianas aparece el Chiquitin, mi charanguista ecuatoriano, dos metros de estatura, chamarra eterna de cuero, bondad en los ojos, A los tiempos Papirri ¡se sienta y recordamos el concierto de meses atrás con Feliu. Silba y aparece el Feña, soberbio espécimen de la costa esmeraldeña, mulato medio rubio de 25 años con sonrisa plena, se sienta, le digo te voy a tomar examen delante del ingeñero, con una voz de fantasía canta mi canción La Guacataya de p a pa, todita, Carlos Vives en jovencito, le digo al ingeñero que se ríe. Milton se enamora del Feña.
De pronto llega un chop inesperado dedicado a mí, laaargo, la mesera de al lado señala: es del señor. Lo veo, parece un milico, me saluda con el vaso, le respondo, Milton sonríe, me pongo incomodo, le digo al Barron estamos rodeados nos iremos nomás, entonces el men se para, se acerca con su chop, casi lo hace caer, dice: Papirri hermano…me abraza, Soy Rubén Vargas, vengo de La Paz a un encuentro de colegios militares, hermano, donde vas a tocar? mis hijitas saben de memoria tus canciones. Salud¡ el gordito bancario dice, salud¡ el Feña y el Chiquitín, salud ¡el ingeñero Barron, salud¡ la Foch es nuestra, las estrellas sonríen, yo beso el vaso.
El militar continua, Ven Papirri te voy a presentar, estoy con unos colegas de Latinoamérica, me lleva a su mesa, El es de Venezuela, el es de Argentina y los dos son cadetes bolivianos. Uno de los cadetes dice, este es el Papirri?? Chazarreta, hermano, donde vas a tocar ?nos abrazamos…el argentino dice mirándome: Chazarreta te yyyamas? Si, le digo, mi madre era de Santiago del Estero. Yo soy santiagueño, se emociona, Mi abuelo es Andrés Chazarreta, le digo, No puede ser¡ abrazos… No sabia como arreglármelas para corresponder tanto cariño, los paceños se sacaban fotos conmigo, el santiagueño peor, el banquero me perseguía con su Black Berry, el Barron no lo podía creer y yo tampoco. Retorno pertinente a la mesa originaria, el Feña y el Chiquitín comentan: todito lo tenias preparado, no?.
Entonces, cual suegra digo son las 21.00, tengo que irme muchachos, Mejor vamos por unas chevas a mi hotel dice el ingeñero, No hermano, es una noche especial, vamos a mi dpto, les digo. Despedida cariñosa con el banquero y su señora que había sido cochala, los milicos oscilaban en los abrazos, el santiagueño pajlita pide una fotito más don Chazarreta. Entramos al taxi, por favor a mi depto le digo al maestro quiteño y como si fuera un cuento, un embrujo dice: si, amigo Papirri, yo le conozco a Ud. por la canción Hoy es domingo cantada por Emma Junaro, hoy es domingo hoy es domingo, entonaba el men ecuatoriano que nos deja eficaz en casa. Ya instalados el Feña canta la Guacataya con mi acompañamiento, el Chiquitin improvisa como Paco de la lucia, el Barron collamente todavía no lo puede creer. Considerando que era jueves y había laburo terminamos esa noche célebre de la Foch antes de las 12:00 pues yo me tornaba lánguidamente en la cenicienta de oficina actual. Si no me creen, pregúntenle al ingeñero Barron.
La Foch es el territorio de la bohemia de Quito. Se llama así porque cruza el divertido territorio la avenida del Mariscal Foch, que quien será. Voy de mes en cuando, llevando visitas bolivianas y siempre me atiende Milton Melgar, un mesero mariquita que es un chiste. Hay que ir de 19:00 a 21:00 porque dan dos por uno. A partir de las 21.00 la cosa se pone pesada, colombianos volteadores y cubanos pro Miami vigilan como sacarte la cresta.
Una noche hemos ido con el Jorge Barron, ingeñero nacional, amigo de aaantes, del exilio mexicano garciamezista, quien llegó para un seminario. Nos sentamos, cuando emprende el informe de novedades me toca el hombro de la mesa de atrás un gordito de bigotes que dice: Ud. es el bien le cascaremos? Si…digo, tartamudo. La señora que le acompaña se para, Ayy, lo vimos actuar en Santa Cruz, en Tapecua… Siéntese un ratito, Donde toca en Quito? queremos ir a verlo, dice el señor, A mi me encanta esa canción suya de las rimas, dice la señora, Yo soy gerente de banco (me da su tarjeta), soy uruguayo, me gusta su guitarra, cualquier cosa… no se olvide, nos avisa donde toca. Despedida amable.
Vuelvo a la mesa, cuando el Barron quiere empezar novedades bolivianas aparece el Chiquitin, mi charanguista ecuatoriano, dos metros de estatura, chamarra eterna de cuero, bondad en los ojos, A los tiempos Papirri ¡se sienta y recordamos el concierto de meses atrás con Feliu. Silba y aparece el Feña, soberbio espécimen de la costa esmeraldeña, mulato medio rubio de 25 años con sonrisa plena, se sienta, le digo te voy a tomar examen delante del ingeñero, con una voz de fantasía canta mi canción La Guacataya de p a pa, todita, Carlos Vives en jovencito, le digo al ingeñero que se ríe. Milton se enamora del Feña.
De pronto llega un chop inesperado dedicado a mí, laaargo, la mesera de al lado señala: es del señor. Lo veo, parece un milico, me saluda con el vaso, le respondo, Milton sonríe, me pongo incomodo, le digo al Barron estamos rodeados nos iremos nomás, entonces el men se para, se acerca con su chop, casi lo hace caer, dice: Papirri hermano…me abraza, Soy Rubén Vargas, vengo de La Paz a un encuentro de colegios militares, hermano, donde vas a tocar? mis hijitas saben de memoria tus canciones. Salud¡ el gordito bancario dice, salud¡ el Feña y el Chiquitín, salud ¡el ingeñero Barron, salud¡ la Foch es nuestra, las estrellas sonríen, yo beso el vaso.
El militar continua, Ven Papirri te voy a presentar, estoy con unos colegas de Latinoamérica, me lleva a su mesa, El es de Venezuela, el es de Argentina y los dos son cadetes bolivianos. Uno de los cadetes dice, este es el Papirri?? Chazarreta, hermano, donde vas a tocar ?nos abrazamos…el argentino dice mirándome: Chazarreta te yyyamas? Si, le digo, mi madre era de Santiago del Estero. Yo soy santiagueño, se emociona, Mi abuelo es Andrés Chazarreta, le digo, No puede ser¡ abrazos… No sabia como arreglármelas para corresponder tanto cariño, los paceños se sacaban fotos conmigo, el santiagueño peor, el banquero me perseguía con su Black Berry, el Barron no lo podía creer y yo tampoco. Retorno pertinente a la mesa originaria, el Feña y el Chiquitín comentan: todito lo tenias preparado, no?.
Entonces, cual suegra digo son las 21.00, tengo que irme muchachos, Mejor vamos por unas chevas a mi hotel dice el ingeñero, No hermano, es una noche especial, vamos a mi dpto, les digo. Despedida cariñosa con el banquero y su señora que había sido cochala, los milicos oscilaban en los abrazos, el santiagueño pajlita pide una fotito más don Chazarreta. Entramos al taxi, por favor a mi depto le digo al maestro quiteño y como si fuera un cuento, un embrujo dice: si, amigo Papirri, yo le conozco a Ud. por la canción Hoy es domingo cantada por Emma Junaro, hoy es domingo hoy es domingo, entonaba el men ecuatoriano que nos deja eficaz en casa. Ya instalados el Feña canta la Guacataya con mi acompañamiento, el Chiquitin improvisa como Paco de la lucia, el Barron collamente todavía no lo puede creer. Considerando que era jueves y había laburo terminamos esa noche célebre de la Foch antes de las 12:00 pues yo me tornaba lánguidamente en la cenicienta de oficina actual. Si no me creen, pregúntenle al ingeñero Barron.
martes, 31 de agosto de 2010
SEIKO SAN
Por: El Papirri
Entonces empezaron a salir más contratos para tocar en diferentes puntos del Japón. Las tocadas en Osaka de los jueves incluían viajar en un barco con piso de tatami con cientos de japuchos durmiendo en el piso, como pijama party flotador, llegando directo a la prueba de sonido con cuatro nipones paraditos en sus camisas caribeñas prestos a tocar full bossa nova. Los viernes venían las tocadas en Honshu con Los Ubanquiacas (nadie sabia el significado del nombre), cinco japuchos inertes en sus ponchos de calcha con repertorio Jairas y Kajrkas, para lo cual tenia que cruzar por debajo del mar una hora en el shinkansen (tren bala) a 300 Km por hora. Una vez de chaqui me vino claustrofobia marítima, el corazón quería salirse, entonces apareció una pulcra azafata japonesa , Sumimasen, doozo, llevandome del brazo al vagón de los desmejorados donde varios gringos y gajines (extranjeros, bárbaros) veían placidamente en pantalla gigante imágenes de cascadas . Te daban un wiskicito con masaje de yapa hasta que la paranoia se desvaneciera.
El que conseguía las tocadas con esmero era mi alumno de guitarra Yotusgi san, melómano del folklore boliviano, líder de Los Ubanquiacas, técnico en cables telefónicos, comprador de guitarras carisimas, eximio luchador por sacar el ritmo de chacarera. Su amiga Seiko san, mi alumna de charango, había desaparecido un par de meses. Un día abrí la puerta y apareció una japonesa muy guapa con el alarido: Manueru san, jishashiburi des ne¡ (hace mucho tiempo…).No la reconocí. Seiko desu, dijo como gorrión triste. Casi me desmayo. Aquella dama feita se había tornado en un minon- nipón. Le habían abierto los ojos, puesto parpados y pestañas, insertado tabique, los labios eran carnosos, pulido los pómulos, tetas para una palma, ya no era rosquita, hasta nalgas para agarrarse tenia. Sugoy des¡ (increíble¡ le dije). Verla preparar tecito en su uniforme azul de oficina era un placer, recordé al maestro Cavour que meses antes en un concierto en Nagasaki me había dado la instrucción de averiguar si la tenían horizontal o vertical. Me atoré.
Seiko san contó que decidió aceptar un ofrecimiento de su oficina-era contadora de la oficina de migraciones o algo así - le descontaban 20 % de su salario al mes por 10 años para pagar aquella venerable transformación. Eso si, había que respetar el último decreto del parlamento nipón que ordenaba las medidas máximas de apertura de ojos pues la ola de cirugías plásticas estaba acabando con la identidad nashonal. Esta transformación mas su vocecita dulce en el karaoke habían logrado un pequeño asenso laboral. Estaba feliz. Y yo peor. Luego de la clase de charango, hizo aparecer un sake, brindamos y nos encontramos en un beso breve conmemorando aquellas frotadas por las calles de Fukuoka. A partir de allí se prolongaron nuestros encuentros, en el ensayo con Los Ubanquiacas, en desayunos calientes, en cenas de fideos populares. Una tarde me convidó a su casa para estar con Otoosan (nuestro padre) quien luego de beber tesito se fue. Ahí mismo le sacamos fuego a los tatamis, los gemidos –un poquito exagerada la dama-hicieron que venga el guardia del edificio. En confesión de alcoba susurró que bordeaba los treinta, que ya era tiempo de casarse, que hacia su maestría en contabilidad para obligatoriamente presentar sus papeles a una agencia matrimonial. La agencia se encargaba de escoger los curriculums y seleccionar al candidato con similar nivel académico y otras analogías. Un master con una master. Un enfermero con una enfermera. Y el amor? siempre ausente, sollozaba. Entonces, latiendo en su mirada de ardilla me dijo: Manuerua san, aishiteiru,(te quiero), Cocoro cara, jashimete des (desde el corazón, es la primera vez que siento algo así). Entonces me asusté y salí corriendo.
El problema fue que la declaración de amor con su vocecita de gorrión la hizo publica noches después en la mesa familiar con Otoosan y Yotsugi san lo que causo una hecatombe asiática, un tsunami ecuménico, se rompió for ever aquella armonía de pitufos. Otoosan en tono samurai vociferaba que éramos hermanos ¡ Yotusgi en tono katateca clamaba que yo era gajin¡ los gritos aceleraron mi retorno a Bolivia. Años después supe que Seiko se había casado con Yotsugi, hoy son una pareja japonesa standard con hijitos labrados en origami. Habría sido una estrategia femenina nippona? Tabun (talvez…).
Entonces empezaron a salir más contratos para tocar en diferentes puntos del Japón. Las tocadas en Osaka de los jueves incluían viajar en un barco con piso de tatami con cientos de japuchos durmiendo en el piso, como pijama party flotador, llegando directo a la prueba de sonido con cuatro nipones paraditos en sus camisas caribeñas prestos a tocar full bossa nova. Los viernes venían las tocadas en Honshu con Los Ubanquiacas (nadie sabia el significado del nombre), cinco japuchos inertes en sus ponchos de calcha con repertorio Jairas y Kajrkas, para lo cual tenia que cruzar por debajo del mar una hora en el shinkansen (tren bala) a 300 Km por hora. Una vez de chaqui me vino claustrofobia marítima, el corazón quería salirse, entonces apareció una pulcra azafata japonesa , Sumimasen, doozo, llevandome del brazo al vagón de los desmejorados donde varios gringos y gajines (extranjeros, bárbaros) veían placidamente en pantalla gigante imágenes de cascadas . Te daban un wiskicito con masaje de yapa hasta que la paranoia se desvaneciera.
El que conseguía las tocadas con esmero era mi alumno de guitarra Yotusgi san, melómano del folklore boliviano, líder de Los Ubanquiacas, técnico en cables telefónicos, comprador de guitarras carisimas, eximio luchador por sacar el ritmo de chacarera. Su amiga Seiko san, mi alumna de charango, había desaparecido un par de meses. Un día abrí la puerta y apareció una japonesa muy guapa con el alarido: Manueru san, jishashiburi des ne¡ (hace mucho tiempo…).No la reconocí. Seiko desu, dijo como gorrión triste. Casi me desmayo. Aquella dama feita se había tornado en un minon- nipón. Le habían abierto los ojos, puesto parpados y pestañas, insertado tabique, los labios eran carnosos, pulido los pómulos, tetas para una palma, ya no era rosquita, hasta nalgas para agarrarse tenia. Sugoy des¡ (increíble¡ le dije). Verla preparar tecito en su uniforme azul de oficina era un placer, recordé al maestro Cavour que meses antes en un concierto en Nagasaki me había dado la instrucción de averiguar si la tenían horizontal o vertical. Me atoré.
Seiko san contó que decidió aceptar un ofrecimiento de su oficina-era contadora de la oficina de migraciones o algo así - le descontaban 20 % de su salario al mes por 10 años para pagar aquella venerable transformación. Eso si, había que respetar el último decreto del parlamento nipón que ordenaba las medidas máximas de apertura de ojos pues la ola de cirugías plásticas estaba acabando con la identidad nashonal. Esta transformación mas su vocecita dulce en el karaoke habían logrado un pequeño asenso laboral. Estaba feliz. Y yo peor. Luego de la clase de charango, hizo aparecer un sake, brindamos y nos encontramos en un beso breve conmemorando aquellas frotadas por las calles de Fukuoka. A partir de allí se prolongaron nuestros encuentros, en el ensayo con Los Ubanquiacas, en desayunos calientes, en cenas de fideos populares. Una tarde me convidó a su casa para estar con Otoosan (nuestro padre) quien luego de beber tesito se fue. Ahí mismo le sacamos fuego a los tatamis, los gemidos –un poquito exagerada la dama-hicieron que venga el guardia del edificio. En confesión de alcoba susurró que bordeaba los treinta, que ya era tiempo de casarse, que hacia su maestría en contabilidad para obligatoriamente presentar sus papeles a una agencia matrimonial. La agencia se encargaba de escoger los curriculums y seleccionar al candidato con similar nivel académico y otras analogías. Un master con una master. Un enfermero con una enfermera. Y el amor? siempre ausente, sollozaba. Entonces, latiendo en su mirada de ardilla me dijo: Manuerua san, aishiteiru,(te quiero), Cocoro cara, jashimete des (desde el corazón, es la primera vez que siento algo así). Entonces me asusté y salí corriendo.
El problema fue que la declaración de amor con su vocecita de gorrión la hizo publica noches después en la mesa familiar con Otoosan y Yotsugi san lo que causo una hecatombe asiática, un tsunami ecuménico, se rompió for ever aquella armonía de pitufos. Otoosan en tono samurai vociferaba que éramos hermanos ¡ Yotusgi en tono katateca clamaba que yo era gajin¡ los gritos aceleraron mi retorno a Bolivia. Años después supe que Seiko se había casado con Yotsugi, hoy son una pareja japonesa standard con hijitos labrados en origami. Habría sido una estrategia femenina nippona? Tabun (talvez…).
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