martes, 31 de agosto de 2010

IV SEMANA CULTURAL DE BOLIVIA EN ECUADOR.

Por: El Papirri
Que tal metal ¡ La IV Semana Cultural de Bolivia en Ecuador 2010 fue todo un éxito. El viernes 6 de agosto inauguramos la Semana en el prestigioso Centro Cultural Metropolitano de Quito, una Casona Museo enclavada en el corazón del Centro histórico quiteño muy difícil de ser concedida pero nuestros contactos municipales funcionaron. El Patio de la Casona estuvo repleto de público y periodistas. Como Los Masis llegaban en la tarde, pusimos tinkus y morenadas con el Ballet Inkary para animar el encuentro, que se extendió con la ofrenda Floral mística en plena Plaza Grande .El sábado 7/8 se dio el evento en la Plaza Santo Domingo del centro quiteño en un escenario excelente y sonido de lujo pues logramos insertar nuestra Semana Cultural en las Veladas Libertarias quiteñas y esto nos garantizo la infraestructura artística de primera .Los Masis llegaron con fuerza tocando ante 3.000 personas. El Domingo 8/8 fue especial por la Toma de Quito, convocamos al Ballet Sumag compuesto por 20 caporales con damas apetecibles, Ballet Kalpañan con 30 bailarines en una excelente Morenada, Ballet Inkary con 20 Tinkus enérgicos, en total 70 bailarines ecuatorianos con trajes originales del Gran Poder todos concentrados en la Plaza de Armas de Quito. De allí partieron a las 11:00 bailando, logramos una mini entrada folklórica con masivo publico en las aceras que terminó en el escenario gigantesco de la Plaza San Francisco donde Teresa Parodi y los Nocheros habían actuado la noche antes. Fue literal una toma cultural. Llegando al escenario los bailarines se unieron al Pujllay que Los Masis iniciaban con fuerza increíble. Luego vinieron las charangueadas de Villa Serrano, aquellos registros maravillosos de los charangos de Don Mauro Nuñez cautivando a los ecuatorianos, cuecas, bailecitos y el coro final de caporales y morenadas: una fiesta boliviana total. El lunes 9/8 nos fuimos con Los Masis y el Ballet Inkary a la ciudad de Riobamba, a 3 horas de Quito. La prefectura de Chimborazo- cuya capital es Riobamba- financiaba nuestra llegada que se desarrollo en el Centro Cultural de la Universidad, un paraninfo de 300 personas que quedó chico, se quedaron afuerita unas 200 personas. El sonido, muy regular. En este evento Los Masis me pidieron que les ayude con la segunda guitarra y le cascamos bien, me estrené de Masi con ponchito y todo. Al día siguiente 7 horas en Bus hacia Cuenca, una bella ciudad, hablan como chapacos, el evento auspiciado por la Alcaldía de Cuenca fue en el Teatro del Banco Central, a todo lujo, 600 butacas repletas. El jueves 12 vino el Concierto de Gala en el Teatro Sucre de Quito, el más importante de Ecuador, donde Los Masis expusieron al cuerpo diplomático y publico en general un programa completo de dos horas y media trozado en cuatro partes iniciando con música aymara (muy bien los k’antus, sicureadas, tarkeadas), luego una atractiva parte de músicas de Norte Potosí para seguir con el Pujllay, el viaje por Chuquisaca y las músicas actuales de todas las regiones del país donde el Ballet Kallpañan se lució. Los neo Masis rondan los 33 años y traen un espíritu lleno de energía, calidad y optimismo. Sólidas voces, buenas cuerdas, excelentes vientos, indumentaria original de tejidos precolombinos, charangos de anticuario, sumados a una actitud fuera de escenario impecable y llena de tecnología, al día siguiente estaban los eventos en you tube puestos por el Roby Sahonero digno heredero del Tata Roberto , director del Grupo y el mas entusiasta de los ocho al bailar. Nuestra despedida fue de glorias el viernes 13/8 con Bolivia le canta a Guayasamin, conciertazo en la Fundación Osvaldo Guayasamín con localidades completas, evento auspiciado por las Embajadas de el ALBA. Tres ciudades conquistadas, mas de 10.000 personas beneficiadas en los espectáculos gratuitos, hermanamiento boliviano-ecuatoriano en escenario, difusión eficiente, marca país consolidada, defensa de nuestro patrimonio artístico y cero de gastos para el estado boliviano, todo un combo de buenas noticias que confirma que el arte boliviano es lo mejor que tenemos. El esfuerzo artístico de Los Masis tuvo su cosecha en las ovaciones, autógrafos y cientos de fans que piden el retorno del grupo al Ecuador. Yo soy ahora un Masi más, con orgullo y honor. Bien che. Pa ques decir.

viernes, 6 de agosto de 2010

El Papirri y la autoestima nacional

Raúl Peñaranda U.

Como tantos otros miles de seguidores, yo soy un admirador del Papirri músico. Manuel Monroy no sólo es compositor sino que también es un virtuoso de la guitarra. Y uno de los más importantes renovadores de la música boliviana. Nos ha ayudado a comprender, conocer y amar a la ciudad de La Paz, sus personajes y sus tradiciones más que decenas de otros intelectuales, antropólogos o historiadores.

Si hay alguien que ha tratado de mejorar la autoestima de los paceños es este músico, hijo de una calificada concertista de guitarra y de un famoso político nacionalista. El, como nadie, nos ha dicho quiénes somos, cómo actuamos, quiénes son nuestros personajes entrañables y nuestra forma de pensar. Pero la ciudad –y el país – que nos muestra en sus composiciones, los hombres y mujeres que desfilan por sus piezas, las calles y montañas que acompañan sus acordes, no son, ni mucho menos, perfectos. El Papirri, y nosotros, amamos a La Paz y al país, pero también somos concientes de sus defectos, de sus problemas, de sus vicios. No es idílico el mundo que nos muestra el arte de este compositor, y por eso mismo es más entrañable, más original, más único. Más realista. Nos sentimos perfectamente reflejados en las canciones del Papirri porque justamente nos muestran la confusión, el mestizaje, la riqueza y el abigarramiento de la sociedad paceña y boliviana. No somos eso ni aquello. Tampoco esto o lo otro. Somos todo eso juntos, desde la Alasita hasta el K’encha Teran, pasando por la cabeza de Zepita y llegando a la marihuana, perdón, la huacataya. Y ni qué hablar de la metafísica popular, cada vez más poblada y más fibrosa. “¿De verdad me estás mintiendo”? es especialmente hermosa. Se la regaló Lorgio Vaca al Papirri en un viaje y el Papirri nos la entrega a todos. Es que así hablamos. Y así somos.

El Papirri pasará a la posteridad, por eso, como un renovador de la música y, también, como un adelantado, como un pionero en estos intentos de que los bolivianos nos queramos más cómo somos, que admitamos más nuestros defectos, que auscultemos más nuestros temores. Los cambios políticos sucedidos en la última década han ayudado a que las clases altas salgan de su burbuja y conozcan y reconozcan a un país que miraban como si fuera sólo una postal, que veían desde la distancia de los álbumes de

fotos. Una vez rota esa burbuja, y amenazados por una sociedad más compleja, más pensante, más activa y a veces más ininteligible de lo que habían imaginado, podemos aspirar a una mayor integración, a un más profundo conocimiento del otro. El Papirri nos hablaba hace años de esas complejidades, con más simplicidad, y a la vez con más profundidad, de lo que muchos de nosotros nos imaginábamos. Y con más humor e ironía que cualquiera de esta generación.

Pero hete aquí que el Papirri no era solamente cantautor. “Columnista también habiá sabido ser” diríamos copiando su estilo paceñísimo. “Les voa contar”.

Si ser un músico de quilates como es el Papirri, que ha compartido escenarios en el mundo con Alfredo Zitarrosa, Fito Páez, Silvio Rodríguez y Mercedes Sosa, entre otros, ya es bastante inusual, lo es aún más ser también un extraordinario columnista.

Vengo siguiendo las columnas del Papirri desde hace muchos años. Primero las leía en La Prensa, que fue el primer diario en tener la inteligencia y buen tino de acogerlas. Luego las disfruté (y publiqué) en La Época. Ahora las sigo disfrutando en Página Siete.

¿Por qué Manuel Monroy Chazarreta es uno de los más exitosos columnistas bolivianos? Varias características de su estilo explican aquello. Muchas de ésas son infrecuentes en el panorama periodístico boliviano.

A lo largo de estos años he comprobado que el Papirri se mantiene fiel a sí mismo y a su estilo. Estas son las características de su trabajo que lo hacen exitoso:

Es cronista. El Papirri escribe en primera persona; al igual que en sus canciones, cuenta, como un cronista, los sucesos y anécdotas de su vida y a través de ellos la vida de la ciudad, primero, y del país. Al leer los textos, el lector sigue al columnista en sus viajes, sus desventuras, sus dificultades, sus amoríos y se deja llevar, casi hipnotizado, por el narrador. En esto, Manuel Monroy utiliza las mismas técnicas que ya son famosas en él en sus composiciones musicales.

Es auténtico. Es auténtico o, lo que es lo mismo, suena auténtico. Por más extraordinaria que sea la historia, el lector se deja llevar, cae en las redes del autor

porque le cree. Y esa credibilidad, o verosimilitud, más bien, se logra con los rasgos autocríticos, con los detalles íntimos, con la sinceridad con la que el autor escribe y nos describe lo que vive y ve. En algunas llega al extremo de la franqueza, como en aquella columna en la que nos habla del hijo suyo que nunca nació (no incluida en esta compilación). ¿Qué más prueba de autenticidad que gritarle al mundo ese dolor?

Tiene maestría en el lenguaje. Sus columnas son casi cinematográficas en el sentido que la descripción es como una cámara que nos muestra lo que el autor ve. El Papirri logra este rasgo muy bien, usando dos técnicas difíciles de manejar: escribir en presente y colocar dos o más situaciones simultáneamente. Cuando está en la flota yendo a Oruro, por ejemplo, logra desentenderse de su entorno gracias a escuchar a Matilde Cazasola. Viene y va entre las letras de la Matilde y sus vecinos de asiento.

Usa el elemento sorpresa. En todos los textos está presente la sorpresa, que se produce tanto por la anécdota en sí (en vez de viajar a Sucre en avión se va a Madrid, por ejemplo), tanto por la forma de narrar, de ofrecer un cierre. En esa misma columna termina diciendo: “Mientras jugamos cacho en Madrid les cuento que sólo quería ir a tocar Sucre. Harto se ríen esperando la devolushón”. En varias de sus canciones se ve el mismo efecto.

Usa el humor. Para el novelista boliviano Adolfo Cárdenas no hay virtud más difícil de lograr, y más importante, que la ironía y el sarcasmo, pero siempre que éste dirigidos también (o sobre todo) hacia uno mismo. Cárdenas dice que sólo los inteligentes pueden ser sutilmente irónicos. Reírse de sí mismo. Qué difícil. El Papirri lo hace, se ríe de él mismo y a la vez se mofa de los otros, del resto, pero con cuidado, con sabiduría. Como la pobre señora que les da sopas de marihuana a sus huéspedes pensando que les daba huacataya.

Usa la autocrítica y apela a la autoestima. Sus columnas muestran los innumerables problemas a los que nos vemos enfrentados los paceños. Es una crítica y una autocrítica a lo que somos. Pero también, paradójicamente, nos dice que todos esos problemas no son definitivos, insalvables. Se enfrenta a unos bloqueadores, una vez, pero luego éstos ayudan a una parturienta. Así, al desdramatizar nuestras fallas, nos mejora la autoestima. La “Metafísica popular” es el máximo ejemplo de autocrítica a la forma de hablar –y de pensar– de los collas pero también de conocernos y querernos como somos.

¿De dónde sale la creatividad? ¿De dónde vienen las metáforas? ¿Dónde nacen los juegos de palabras? Seguramente estos rasgos se trabajan, se moldean, se mejoran, se construyen con el tiempo y el esfuerzo. Pero también es porque, probablemente, se nace con esos atributos. Ya hemos dicho que su madre era una importante concertista. Y está claro que en las venas de su familia, empezando por sus lúcidos primos escritores Ramón y Enrique Rocha Monroy, corre la creatividad.

Raúl Peñaranda U. es periodista. Dirige el diario Página Siete.

viernes, 30 de julio de 2010

CULTURA DE BOLIVIA EN EL ECUADOR

Por: El Papirri

En mayo nos llegó la instrucción de difundir por estas tierras el Evento Mundial de Caporales convocado por Napoleon Gomez, ese extraordinario personaje que le encanta batir récords guinness con nuestro folklore. Acá, en Quito, el Jefe de misión no solo aceptó difundir el evento sino que me instruyó producirlo y coordinarlo para el domingo 18 de julio de 2010, simultáneo a 20 ciudades del mundo. Entonces me dije: con quienes ? Era un evento para residentes y migrantes bolivianos, en Quito solo hay señoras bolivianas con nietos ecuatorianos y algunos artistas pintores. Tomé contacto con el Ballet Sumag, una agrupación ecuatoriana de danza que baila caporales cuando llegan acá los Kjarkas, Tupay, etc. Las guapas ecuatorianas gentilmente nos conectaron con dos Ballets más, llamados Kallpañan e Inkary. Fue así que todo mayo y junio, los días lunes de 15:00 a 16:00 nos reunimos para producir el evento. Reinventamos una convocatoria para Ecuador, creamos el comité organizador del Evento compuesto por Sandy Soria, Directora del Ballet Sumag, Eduardo Salazar Director de Kallpañan y Jorge Chikaiza, Director del Ballet Inkary quienes con una militancia impresionante lograron convocar a doce ballets ecuatorianos¡ El resultado fue una fiesta cultural impresionante en pleno centro Histórico de Quito, en la Plaza del Teatro, con 200 caporales ecuatorianos mostrando sus mini polleras, dando los brincos juveniles y sobre todo reconociendo el origen de la danza. Lograr el permiso para la Entrada de cinco cuadras desde la Basílica hasta la Plaza fue todo un drama, por las altas restricciones del Municipio de Quito en el casco histórico. Lo conseguimos gracias al apoyo de nuestros aliados: la Prefectura de Pichincha que financió un escenario monumental y carpas para los camerinos, el Parlamento Andino que nos cooperó con afiches, 200 refrigerios, filmación del evento y , por supuesto , el propio Municipio de Quito que además nos apoyó con volantes.
Como aquí no hay bandas que interpreten nuestra música, contratamos tres camionetas con parlantes para darle duro a la música del desfile, encabezado por nuestro Embajador con un banner de 5 metros por 2 que decía: “Evento Mundial de Caporales 100% boliviano”, inmediatamente detrás se iniciaban tres bloques cada uno de cuatro ballets ecuatorianos danzando con ímpetu y gracia.
Este evento fue de doble reivindicación. Por un lado cumplir con el objetivo de sentar soberanía boliviana con la danza, tan plagiada en el continente .Y por otro lado aclarar de una vez por todas que el caporal es un género artístico y la saya es otro completamente diferente. La confusión mundial la consiguieron los propios grupos de música folklórica comercial boliviana desde la década del ’80.Creemos que se cumplieron los dos objetivos de manera contundente.
Saliendo de este escándalo de multitudes, ahora se nos viene la Semana Cultural de Bolivia en Ecuador 2010 de la cual también soy coordinador. En mayo empezamos con el lobby para lograr aliados y auspiciadores en vista de que el Ministerio de Culturas de Bolivia no nos pudo apoyar. Logramos 20 aliados, de los cuales destacamos al Ministerio de Cultura de Ecuador que nos apoya con 8 pasajes aéreos para el Grupo Los Masis quienes traen un programa musical sumamente interesante. La Fundación del Teatro Sucre apoya con el alojamiento y la alimentación del Grupo, la Corporación Andina de Fomento solventa los honorarios simbólicos, las alcaldías de Quito, Cuenca y Riobamaba cubren los escenarios gigantescos en las Plazas de Ecuador, todo un rompecabezas de solidaridad con Bolivia. Los tres Ballets organizadores de los caporales se unen a la Semana Cultural de Bolivia en Ecuador que se inicia el 6 de agosto con una conferencia de prensa en el fastuoso Centro Cultural Metropolitano de Quito y la posterior ofrenda floral en la Plaza Principal. El sábado 7 gran concierto en la Velada quiteña de Plaza Santo Domingo, el domingo 8 la denominada Toma de Quito donde 60 bailarines ecuatorianos de Tinku, caporal y morenada acompañaran a Los Masis en la Plaza San Francisco. El lunes 9 de agosto será el concierto en la ciudad de Riobamba, el martes 10 en la ciudad de Cuenca, el Jueves 12 de agosto el concierto de Gala en el Gran Teatro Sucre de Quito para despedir con “Bolivia le canta a Guayasamin” en la Fundación del maestro Oswaldo Guayasamin. En septiembre, se viene el Ciclo de Cine de Bolivia en la Cinemateca Nacional de Ecuador del cual también soy coordinador .Esto para que vean que no me estoy rascando .Ni tocar puedo. Aunque el domingo 1o de agosto actúo con el uruguayo Leo Masliah en el Festival Internacional de Cantautores en Quito. Esito seria la merecida auto propagandita. Van a disculpar.

OTOSAN Y SEIKO SAN

Por: El Papirri
Aquella pareja de la crónica el Giri retornó a casa con pequeños omiagis, caramelos en chino, algas secas, sopitas rápidas. El señor tenía las cejas habitadas, los ojitos desgarrados, la peladita resplandeciente y una sonrisa siempre benévola. Era pequeño, gordito y rápido, se apropió de la cocina y empezó a cocinar una de las sopitas, cham po, repetía, oishi desu (rico es), cham po, explicaba de nuevo cual muñequito duracell. La dama que le acompañaba resultó ser su hija, de nombre Seiko, como el reloj. Delgadita, tímida, se creía adolescente, ocultaba su rostro en un jopo negro y trataba de comunicarse con sonrisa tornasol agachándose, siempre. Ella sirvió la sopa, sentados en el piso comimos y sorbimos aquel cham po, una panetela de fideos gruesos nipones. Borivia no ongaku daizuki desu, decía Seiko san indicando en agudo que la música de Bolivia le gustaba. Yo ponía unos cassettes de Cavour, de Los Jairas, ella aplaudía como muñequita geisha. Watashi wa otoosan desu, dijo el caballero en samurai, Ima kara Manueru san no otoosan desu, repitió con una lagrimita en el ojo. Ohhh, arigatooo, le dije, emocionado, pues le entendí mas por el sentimiento que él iba a ser mi padre desde hoy.
De apellido Tanaka, mi padre japonés (Otoosan) se tornó realmente trascendental en aquellas soledades asiáticas. Llegaba de mañana siempre resuelto en su autito blanco, yo lo veía parkear y desde el balcón del tercer piso le gritaba Otoosan¡ con alegría genuina. Nos saludábamos en reverencias y ahí nomás esparcía en la mesita los caramelos, las algas secas, la sopa cham po y unos refrescos nipones de limón. Entonces empezaba la practica diaria de japonés mezclando señas y gestos, se reía mucho de aquellas lecciones, sacudía su pancita cual osito panda, luego decía desde su lunar de la frente ikimashoo¡ y nos íbamos en el auto a comer el célebre cham po en un moll gigantesco. Al punto me retornaba como buen padre.
Un día de esos apareció Seiko san con un charango y un ñato a su lado que traía un LP cuya tapa indicaba BOLIVIA DE COLECCIÓN. El tipo al verme señaló el LP, dijo tajante anata wa deska? (eres tu ?) señalando mi nombre que estaba al final del listado del LP junto a los Kjarjas, Zulma Yugar, Savia Andina. Era una colección de Lo mejor de Bolivia según Discolandia y figuraba mi canción Hoy es Domingo. Le dije jai, o sea si, el tipo se arrodilló inesperadamente apretando mis zapatos y gritó sensei desu¡ (es un maestro) .Levantarlo del piso fue un problema, era un japucho digito tres de 1.80, musculoso y aparatoso. Entonces ingresaron al departamento. Seiko san sacó su charango, me lo entregó para que lo afinara, Yotuzugi san- así se llamaban el men- saco una guitarra acústica carísima de marca Takamine, tocamos sonseras, lugares comunes del folklore andino. Ellos se regocijaban al máximo. Yotusgi san se volvió mi alumno de guitarra, Seiko san mi alumna de charango, a veces venían juntos, otras separados, me pagaban bien. Un día de esos llegaron con la noticia de que yo debía tocar en Kitakyshu, población a dos horas de Fukuoka donde transcurre este relato. Manueru san no conceto desu, dijo, ichi pato dake (solo una parte) jokano pato wa watashitachi no grup jikimasu, dijo (la otra parte tocaremos con nuestro grupo). Otoosan me llevó a aquella ciudad en su auto blanco, era mi primer concierto en un teatro, estaba lleno, me invitaron saque en el camerino, entré con potencia, el público calido pedía ancore, ancore. Esa noche dormimos en fila en la casa de uno de los del grupo de Yotsugi , un maestro de Ken Do que tocaba zampoña, el grupo se llamaba Los Ubanquiacas nunca supe porqué. Dormimos sobre tatamis, en colchonetas precisas, con futon galán y almohadita cual adobe de algodón. Los ronquidos nipones eran notables. Al día siguiente Otoosan me devolvió y me entregó un sorpresivo sobre con 10.000 yenes, algo así como 500 dólares y otros sobres finos de seda con propinas radiantes y muchos ramos de flores. Entonces empezaron a salir mas actuaciones, unas veces viajaba con Otoosan, otras con Yotsugi san, el viaje a Nagasaki fue particularmente interesante, conocí el Museo de las Bomba atómica, pavoroso. Otoosan no podía ver las fotos de terror, había nacido cerca de allí, luego me contó desgarrado que sus padres lo habían mandado a comprar harina a Fukuoka el día que explotó la bomba, tenia 15 años, toda su familia fue arrasada… se salvó de milagro. Desde aquel día, se levantaba a las 5 de la mañana a tirarse baldes de agua helada agradeciendo a los dioses que lo salvaron. En el invierno, a 10 grados bajo cero, era de verlo en ese acto de inmolación a sus 65 años. Otoosan fue realmente mi padre, siempre dispuesto, bondadoso, sonriente. Conocimos bellos lugares en su autito blanco. Yotsugi san se esforzaba por tocar chacarera sin éxito, se despedía en las noches luego de su clase con un gambarimasu¡ (me esforzaré).Mientras, Seiko san me obligaba a estudiar piecitas de Cavour en el charango ,ahí la veías en su faldita escocesa sentada en el piso con el charanguito de armadiro, mostrando la ve de su calzoncito de seda que sugería una línea húmeda. El error fue antojarme de aquella fruta vedada con serias consecuencias que algún día relataré.
La única vez que viajé por el Japón en avión fue por invitación de los residentes bolivianos en Tokio para presentar mis canciones. Cuando el taxi ingresó al aeropuerto, el cobrador de la tasa portuaria era nada menos que mi Otoosan ¡Marcó el ticket , nos vimos en ráfaga, se ruborizó saludándome, serio, con su gorrita de boletero. Como si no me conociera, este mi padre japonés.

Quito, Julio 2010.

martes, 13 de julio de 2010

COMPRIMIDO EN MP3

Por: El Papirri
Era un sábado esbelto, Quito fluía en aire tibio, caminábamos como adolescentes de la mano por el parque del Ejido corazón (o hígado? ) del centro histórico. Entonces me topé con un puestito de CD’s piratas, me llamo la atención pues tenia la particularidad de ofrecer en formato DVD (¡) cientos de canciones todas apretujadas en ediciones especiales. Fui al detalle leyendo: Roberto Goyeneche 632 canciones, Adriana Varela 333 canciones, Joaquín Sabina 556 canciones, Chico Buarque 890 canciones, Piazzolla 1.221 canciones. Me entusiasmó el buen gusto preguntando si se trataba de imagen o qué, respondió familiarmente Don German, quiteño peladito de 58 años, la ceniza del cigarrillo haciendo equilibrio, barba en incertidumbre, voz de ex radialista. Amable en la explicación me mostró un catalogo sorprendente indicando que en DVD entraban más canciones y con mejor resolución de audio. Las dudas continuaban, la ignorancia vislumbraba. Entonces, abrió una puertita minúscula en su espalda y pidió le acompañe a un túnel de piedras, Las casas de por aquí tenían calabozo, dijo. Ingresamos a lo que decía ser su oficina, un escritorio mugroso lleno de papeles y cartulinas con un computador de una tera (¡),ser vivo parpadeante, triturador de canciones. Don German me enseño pacientemente como vaciar las canciones de DVD a CD de audio y realizar propias compilaciones.
De pronto, miré al piso y encontré mi propia cara en una tapa a punto de cerrarse, Tengo su música, la bajé del Internet, yo conozco su canción Hoy es Domingo desde 1986, la descubrí en el cassete “Si de amor se trata” de Emma Junaro grabado en Uruguay, dijo, erudito. Me quede cojudo. Continuó: luego lo vi tocar en el Teatro Nacional acá en Quito en octubre y ahí me anime a sacar esta edición, 4 disquitos nomás he vendido, me dijo riendo e inaugurando un k’asa ventana causado por el cigarro. Entonces vi la tapa, decía: El Papirri, 139 canciones MP3 en CD. Explicó que mi producción cancionistica completa entraba en un CD de audio nomás, en la misma categoría y a precio de 2 dólares se encontraba la obra completa de Frank Delgado, de Carlos Varela, de Gabino Palomares, todos rezagados en CD de audio. Más allá, los poderosos Paquito de Rivera, Chucho Valdez, Los Kajrkas, Gonzalo Rubalcaba, Tupay mostraban sus sendas compilaciones en DVD de más de 300 canciones con mejor calidad de tapita y a 5 dólares. Decidí comprarle 10 colecciones en DVD, 4 en cd de audio y 4 disquitos míos. Al salir a la luz, pude ver la contratapa que recordaba una foto en algún callejón paceño realizada por mi amigo Ernesto Alcazar, con letritas pequeñas se precisaba toda mi discografía: 1983- Hasta Ahurita, 1990- Cuentacantos, 1994- Bien le cascaremos, 1996 -Que tal metal, 2002- Cara conocida, 2002- Full Guitarra, 2006 -El Papirri En Vivo, 2007 -El Papirri For Export, 2009- Helado Propicio. Impresionante: 30 años de canciones apretadas en un CD.
Llegando a casa ingresé el CD a la compu, yo sospechaba que tenía unas 100 canciones grabadas, entonces descubrí la mentirita de las 139 canciones por las versiones repetidas, Alasita por ejemplo en 3 versiones. Volví a escuchar Señora Gorda (1983) con el Oscar García en cuatro, Nico Suarez en piano y Rene Saavedra en contrabajo. Que tiempos aquellos ¡ La necrológica, La Cantata a la mala pata, todas se presentaba por orden alfabético. Que canción iniciaba el CD de marras? 100 años del Tigre, porque el numeral es antes de la a, según me explico Don German cuando me visitó con su catalogo de nuevo. Estoy escuchando la Villa Obrera (1981), la había olvidado, toca la zampoña Alex Sanchez, que será de él ? La batería el Charlie Barrionuevo, desaparecido en USA. Hay una que se llama La comparación que francamente la había postergado en la memoria, la Imilla Burguesa sonó trayendo sus recuerdos, la voz de uno de mis primeros amores cantando la canción Donde, la voz de Jenny Cárdenas en La Sonrisa. El asunto me emocionó en vez de indignarme.
Don German vino ayer y me trajo la obra de Path Metheny en DVD con 651 canciones. Y de regalo Mercedes Sosa en DVD con 772 canciones, Esto por permitirme la “edición” de su música, dijo. Lo llame a mi amigo Tilo, músico que arregla bicicletas, quien lo trajo al Dr. Logacho, el revistero del Ejido para ch’allar con un canelazo el CD El papirri en MP3 made in Ecuador. Así nomás es la cosa de la tecnología y de la piratería. Comprar un CD original es hoy un acto de nostalgia, valentía-por el precio- y apasionamiento, un placer de los pocos que quieren disfrutar el diseño, apoyar el lanzamiento, leer las letritas, analizar la ficha técnica, soñar con buen audio y demás vainas que a Don German le hacen reír grave.

LA CABEZA DE ZEPITA

Por: El Papirri

“Sentada en la oreja de la cabeza de Zepita /esta la Margarita aspirando Tanner/ candidato en la polera, sopleteada de cebollas/ 15 años en las pecas y su ombligo vocaliza 5 meses”, así inicia la canción mía- de las mejores- dedicada al icono urbano de mi ciudad de La Paz. En aquella intensa década del ’90, desde la Casa de la Cultura paceña, observaba transcurrir todo el linaje vital, todo el impulso de mi ciudad en la Plaza de los Héroes y en el latido mítico de la Pérez Velasco. El corazón paceño, así de grande, pulsaba vigoroso sus hilos de solidaridad en aquel territorio trascendente. Allí nos encontrábamos, nos descifrábamos. Era de ver a los aymaras urbanos lustrándose los cachos vía cajón celeste, k’este. Pobres, dignos, esperaban, miraban siempre desde aquella alturita, ellos eran los héroes de la Plaza. La Pérez lograba que La Paz siempre esté de navidad. La Cabeza de Zepita nos congregaba, volteaba gobiernos, los mártires alimentaban a las apachetas de la escultura de Ted Carrasco, erigida como centro capital, como taypi paceño. A partir de allí se levantaba la intensa visión del casco histórico desde San Francisco para atrás, con sus adoquines de lomo de ballena, brillando. Era de verse los colores del pasaje floreciente, los coleccionistas de libros históricos pagineanado, Nos vemos en la Pérez¡ señalábamos felices rebalsando salteñas. En las noches, se encendía aquella festividad imperecedera, las caseras de sucumbe hacían pasar el frío, los anticuchos afeitaban las estrellas. En las mañanas, los ex combatientes ponían y sacaban gabinetes, los lustras descansaban jugando un partidito, el pajpacu de la esquina vendía rata calva sin amebas, los choros te invitaban chicle.
De pronto llegó la violación del espacio, la amputación del imaginario, la apropiación indebida, transformaron- a la fuerza- el corazón paceño en hígado, en bilis, en orines. Ahora se quejan que la Cabeza de Zepita se volvió mingitorio siendo que el propio gobierno edil generó esto. Construyen-con nuestra plata- un bloque de cemento al mal gusto, una especie de mercado con textura de Terminal, un remedo de market que quebranta el centro histórico de La Paz. Y todavía declaran que el monumento de Carrasco infringía el paisaje urbano ¡
Me queda admirar aun mas a esta ciudad de Quito que creó un FONSAL (Fondo de Salvamento) que resguarda su casco histórico de los disparates de algún alcalde de turno, recreando su memoria de manera respetuosa, restaurándola e interviniéndola con amor y consenso. Si esta “intervención” se realizaba en Quito, las autoridades ediles autoras serian rigurosamente castigadas por terrorismo cultural al centro histórico. Siento que la ahora denominada Plaza Mayor paceña es el símbolo de un pensamiento colonial depredador, discriminador, deshumano. Antes-está comprobado- aquella horrible pasarela liquidó nada menos que a la Pérez Velasco volviéndola un viaducto solitario, gris y peligroso.
Lo cierto es que hoy arrasan con el corazón de La Paz. El patrimonio tangible de la ciudad esta siendo quebrantado con daños irreversibles, con topadoras ignorantes, la obra de Ted Carrasco exiliada a un barrio shik, la venerable Plaza de los Héroes -territorio solemne paceño- vuelta ceniza por técnicos de fruslería. Y lo peor, el patrimonio intangible ha sido cercenado, la visión del icono, el vigor del taypi, la celebración del artista callejero, la ilusión del desempleado, la valentía del mártir aymara en la guerra del gas, la alegría del mocochinchi, las caseras y su linaza esparcida, las flores espontáneas, los hermanos lustras de ALPEVE (Asociación de lustra calzados de la Pérez Velasco) generando su milagro, alimentando a miles de niños y adolescentes trabajadores, toditos perseguidos, arrasados por una visión edil pseudo modernista que invoca al cadalso ultramarino, que insta a regar a los mas pobres con agua helada para retirarlos de la Plaza Mayor. Y los paceños dicen algo? Parece que no, aceptaron en su rutina tensa la trasgresión de la memoria .O huyeron al sur…
Algunos soñamos con retornar la Cabeza de Zepita a su venerable lugar en un acto de reparación. Y resucitar la Pérez .Mientras, la gestión municipal sigue devastando sin miedo nuestra heredad con la complicidad del colegio de arquitectos, con el silencio de un comité cívico paceño de ga gas cuyo presidente creo es de Oruro. Pronto pondrán ascensor en Las Velas, moll en el Tambo Quirquincha, pavimentaran la Jaén, parkeo en el Illimani, creando -eso si- mas puestos policiales sin motivo como el de la Plaza Abaroa que solo trajo desolación. Pero no hay que amargarse, algún día La Paz rugirá de nuevo, reciclara esta miseria con el verdadero sentido común del paceño caminador de sus subidas. Pronto, La Paz volverá a recuperar su ajayu superando el abuso de los que solo la conocen desde sus autos oficiales. Mientras tanto, hay que pararlos y prevenir más transgresiones urbanas, convocar de emergencia a los concejales no oficialistas ( los hay?) para frenar el exterminio .Aunque sea a la barra ultra sur del Tigre hay que convocar para que protejan de tanta inauguración de pacotilla nuestra alma inclusiva, nuestra vida fraterna, nuestra La Paz del trato amable, la del artesano creativo, la del comerciante respetuoso, La Paz humana, alegre y con memoria. Me han hecho renegar estos giles. Truenen laderas: hasta cuando pues ¡

Fiestas Julianas 2010.

lunes, 7 de junio de 2010

SABINA PASO POR MAYO

Desde el ombligo del mundo
SABINA PASO POR MAYO
Por: El Papirri

En Febrero nos enteramos que llegaba Joaquín Sabina, en marzo compramos la entrada, en abril el ultimo CD “Vinagre y Rosas” (piratita nomás), en mayo por fin¡ marchamos radiantes al concierto en el Coliseo Rumiñahui de Quito. Ávidos, guiados por los espíritus sabinescos llegamos bien, el taxi en la puerta, la fila infinita de ingreso la cambiamos por una colita breve, veloz, grata. Nos revisaron hasta el posadero y ya estábamos bien colocaditos. El escenario -de frente, a unos cien metros -exponía una escenografía que parecía de la época del Teatro de Oro de Raúl Salmón. Se trataba de un paisaje urbano con tubos floreciendo en aguas servidas. Luego el diseño y ejecución de luces nos darían la lección: aquel cartón obvio, dibujo muerto, se transfiguraba en anocheceres eróticos, en amaneceres de glorioso ch’aqui, mientras “la luna se volvía una daga manchada de alquitrán”.
Poco a poco nacía del vientre de aquel deslucido coliseo un demiurgo emocionado, vibrante, un monstruo solidario de 25.000 seres excitados. El joven trío telonero hizo lo que tenia que hacer: probar cables y aburrirnos. Entonces apareció dando brincos en su terno rockabilly un sesentón eufórico con sombrero de paja, saludando radiante, era Panchito Varona, parceiro de Sabina en músicas históricas, ahora de bajista. Fueron completando la banda un marinero acordeonista hecho al sexi, una corista guapa-madura voz de aguardiente, el veterano y sorprendente músico multiinstrumentista García de Diego, un baterista preciso encerrado en su jaula de cristal y el barbudito guitarrista del costado: cinco músicos en escena que sonaban como si fueran docena. Tres ingenieros de sonido, dos técnicos de luces más tres cañoneros completaban el equipazo. Entonces apareció el capitán, pasito de pantera rosa, Joaquín flaquito, Sabina macetero, añejo marinero con polera de interrogación, saquito negro y sombrero de chaplin, con jean café pegado a los huesos de pirata. Empezó con las ultimas canciones (uy cara) y dijo, vibrante:”no me pidas que muera por ti /lo que queda de mi se subasta a la mejor postora /como un parco motín en el barco ruin de la aurora”. A la sazón, vino la dedicada a Chavela, rugió el demiurgo, Sabina dijo:”Chavela cumple 91 años, nos unen tres cosas: los dos somos borrachos, somos mujeriegos y estamos viejos”… ahogados coreamos quien pudiera reír como llora Chabela. En la Magdalena -oye, no olvides, música de Pablito Milanes- la corista se trastocó en sensual puta, “te advertí de este numero pero jamás pensé que lo forjarías con tanta convicción”, dijo en bergantín. El barbudito guitarrista hizo de Fito en el blablablablabla., una señorita quiteña prendida a un alambre de púas lloraba quien le ha robado el mes de abril. Entonces el juglar habló de la sequía creativa y dijo que las canciones nacen en los bordes del abismo y no en la calma domestica (glup¡), “era una época de sosiego para mi y las musas se fueron a follar con Serrat hasta que nos encontramos con el poeta Benjamín Prado, terminamos en resaca cantándole a Praga. (Entre nos, la parcería poética de Vinagre y Rosas aun no termina de convencerme, hasta compré el original. En el texto, a Sabina no lo prefiero compartido).
Impresionante fue cuando Joaquín agarró la goudin negra, toco dos res agudos, el monstruo comprendió la señal y estalló… entonces fue completando la intro de 19 días y 500 noches, el mejor coro de la noche Que temon. Luego, una estrategia de la edad: hacer cantar uno por uno a sus músicos. Me senté pensando: son 20 años que estoy con Sabina, lo conocí en Japón el ’90 gracias al único amigo dominicano que cantaba en saudades “oiga doctor devuélvame mi depresión”. Son 20 años con este tripulante nostálgico (debo ser su relación mas larga), con este pirata vate urbano, innovador de la noche que mira la vida con la gracia del superior y acrecienta las formas haciendo parir al soneto mayor. Está dicho: el desafío de mis ídolos de la canción de autor es vencer al tiempo, llegar a la eternidad. Mirad : Caetano Veloso (74¡),Silvio Rodríguez (67), Serrat (67),Chico Buarque (66), Pablo Milanes (67) Joaquín Sabina(61) son el mejor ejemplo de amor a la vida y amor a la muerte en simultaneo que los hace ser mortales que no van a morir.
Este Sabina más lozano que los del trío telonero le metió dos horas de concierto con su sonrisa de placa diplomática, su voz expresiva -pese al uso y abuso-y terminó saltando tres bises vía combo mariachi, con aquel perfecto estribillo del morir contigo si te matas para que el fin del mundo te pille bailando mientras nos dieron las 12 con el demiurgo domesticado para siempre. Salimos del concierto colmados de vida, con la tristeza del que separa sus partes, con la emoción de respirar el privilegio de haber estado en una ofrenda memorable. Directo a brindar por Vinagre y rosas, por los cuarenta y veinte de Sabina, por su pintita de viejo sexi macetero, de Daniel el travieso en k’aibito, por su profesionalismo cabal que nos convenció: la muerte no existe. Gran Sabina, pluma mortero, que te fuiste trotando, huyendo de nuestro amor y diciendo: mi manera de comprometerme fue darme a la fuga.

Quito, Junio 2010.